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La mayor librería inglesa de la mayor ciudad francesa


Editorial - Fuente: Alejandro Oya - 22/05/2020
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¿Qué libros leen los escritores? La mayor parte de la gente interesada en el vasto mundo de las letras se ha hecho esta pregunta alguna vez. A menudo, estudiando la época, el estilo y los temas recurrentes en las obras de un autor, podemos advertir ciertas influencias de un género o movimiento artístico concreto. Casi siempre, necesitamos conocer su vida, sus costumbres, los viajes que realizó y los lugares en los que vivió para comprender por qué escribía las obras que le dieron a conocer. Y solo a veces, descubrimos qué leían después de convertirse en figuras exponenciales de la literatura de su país. ¿Por qué debería interesarnos entonces qué libros leían cuando ya se habían convertido en escritores? Por la misma razón que expliqué en el último artículo: todo escritor ha sido antes lector. Y lo sigue siendo durante toda la vida.


Capítulo I: La biblioteca de los escritores perdidos

Hoy os voy a hablar acerca de una de las librerías más conocidas del mundo: Shakespeare & Company, la librería y biblioteca anglófona más famosa de la ciudad de París. Ubicada originalmente en la Rue de l’Odéon 12, la librería fue fundada por Sylvia Beach en 1919. Su proyecto consistía en crear una librería dedicada exclusivamente a la literatura inglesa y americana en una ciudad cosmopolita, habitada por millones de personas de todas las regiones del mundo, durante una de sus épocas de esplendor. Intelectuales y artistas de todas las naciones habían vivido o se habían formado en ella desde el siglo XIX, por no mencionar el aura de renacimiento social y artístico después de la Primera Guerra Mundial. Fue este desdichado conflicto el que, en última instancia, terminó de forjar el carácter y el destino de varios de los escritores que se convirtieron en clientes de la pequeña biblioteca.

Shakespeare & Company fue la librería principal a la que acudían escritores de lengua inglesa exiliados en París durante los años 20 del pasado siglo. Me refiero a aquellos conocidos como la Generación Perdida, como Ernst Hemingway, Gertrude Stein, Ezra Pound, Francis Scott Fitzgerald y James Joyce, a quien Beach ayudó a publicar “Ulises”, su obra más recordada, en 1922. El precio del préstamo de libros era más económico y el catálogo mucho más amplio que el de otras librerías; no es de extrañar, pues, que la mayoría de los exiliados escogiesen aquel templete como lugar de encuentro y reencuentro.

Durante las dos décadas siguientes, la librería fue ganando fama entre los parisinos y extranjeros, movidos por la curiosidad de visitar la biblioteca de confianza de los grandes autores anglófonos, y, tal vez, con la esperanza de conocer a alguno en persona. La felicidad comenzó a eclipsarse cuando Europa se vio envuelta en un conflicto mayor que el que había sufrido apenas 20 años atrás. En 1941, debido al descontento de un oficial nazi con Sylvia Beach, al negarse ésta a venderle el último ejemplar del “Finnegans Wake” de su admirado Joyce, Shakespeare & Company cerró su establecimiento de la Rue de l’Odéon.


Capítulo II: Nuevos tiempos, iguales libros

Años después, en 1951, un soldado americano llamado George Whitman abrió una pequeña librería llamada Mistral, en la Rue de la Bûcherie 37. Agotado tras su experiencia en la guerra, decidió instalarse en la ciudad que sus compatriotas americanos y europeos habían ayudado a liberar, para empezar una nueva vida al mismo tiempo que París. La Mistral tuvo un punto de apoyo parecido a su predecesora: si en la anterior fueron los escritores de la Generación Perdida quienes le dieron fama y renombre, en la época de los rebeldes sin causa y el rock’n’roll fueron los miembros de la Generación Beat quienes la revitalizaron. Jack Kerouac, William Burroughs, Allen Ginsberg, Gregory Corso y Lawrence Durrell recorrieron las estanterías del nuevo lugar de peregrinación literaria y realizaron allí conferencias y lecturas de sus obras.

Los caminos que traza el destino pueden llevar a vericuetos y a encrucijadas. En una de éstas se encontraron los fundadores de sendas librerías. Un día, en 1958, Lawrence Durrell, que iba a dar una conferencia en la Mistral, llegó acompañado de una amiga, una señora de 71 años, para que conociera a Whitman y descubriera cómo era la biblioteca referente de la nueva generación de artistas de las letras americanas. Esa señora, tan encantada con el lugar que recorría, era la mismísima Sylvia Beach. Quedó tan complacida con la labor de Whitman, que en su testamento le legó todos sus libros y el derecho a emplear el nombre de su querida librería. Beach falleció en 1962, y dos años después, Whitman colgó un nuevo cartel en la entrada de su establecimiento: Shakespeare & Company.

Actualmente, a pesar de las dificultades económicas a las que tuvo que hacer frente Whitman, esta encantadora librería continúa en la misma calle de París, muy cerca de la catedral de Notre-Dame. Hasta el día de hoy, sigue en manos de la familia de su fundador y dirigida por su hija Sylvia (sobra decir en honor de quién lleva ese nombre). El interior goza de una sala llena de estanterías y un piano que los clientes pueden tocar con libertad, como si quisieran despertar a los espíritus de los escritores que pasearon por estas mismas estancias, y un patio con un pequeño pozo al que los visitantes piden deseos lanzando monedas, como bien marca la tradición. Shakespeare & Company ya forma parte de la historia de París, de las librerías y de los pequeños lugares más emblemáticos de cualquier lugar del mundo.

La mayoría de los libros más antiguos no está en venta, pero sí se pueden leer en la biblioteca, sobre sillones de la misma época, que jugarán con nuestros sentidos haciéndonos ver que podemos alcanzar un tiempo y un espacio no conocidos con una breve mirada, un leve roce y un olor específico. Estos detalles convierten a esta pequeña librería en un santuario para los bibliófilos y los eruditos de la Historia, en especial de la historia de la literatura. Podéis encontrar libros recientes a precio módico, originales de principios de siglo en buen estado, librería y biblioteca en el mismo espacio, el pasado y el presente, un rincón para leer y una feria para comprar.

Tal es su fama que esta encantadora librería ha sido escenario de varias películas, como “Antes del atardecer” (Richard Linklater, 2004) y “Midnight in Paris” (Woody Allen, 2011). Si bien en el cine casi siempre es elegida como el lugar de encuentro con una persona del pasado o un mundo desaparecido y añorado, no podemos evitar sentir lo mismo cuando conocemos su historia. Nació como un refugio para las personas, intelectuales o no, que necesitaban un lugar de confianza donde encontrar libros escritos en su lengua, como una forma de conservar parte de su espíritu. Un rincón anglófono en la Ciudad de la Luz, donde pudiesen reencontrarse con sus raíces. A día de hoy, sigue despertando los mismos sentimientos entre sus visitantes y llamando a los admiradores de las ágoras literarias y los soñadores de tiempos pretéritos.


Capítulo III: ¿Qué libros leen los escritores?

Ahora, la pregunta que os debéis estar formulando: ¿por qué he decidido dedicar el día de hoy a hablar acerca de esta librería inglesa ubicada en la capital francesa? Para mi satisfacción, hace dos días leí un artículo en El País, donde daban a conocer un proyecto desarrollado por el profesor Joshua Kotin y su equipo de la Universidad de Princeton. El “Shakespeare & Company Project” tiene un objetivo insólito: recoger, ordenar y dar a conocer el registro de préstamos de la librería durante los años que estuvo bajo la tutela de Sylvia Beach. En la página web del proyecto están escaneados los documentos originales que George Whitman donó a Princeton en 1964.

El proyecto permite ver las obras reservadas, alquiladas y compradas por miles de clientes, tanto intelectuales americanos como ávidos lectores de literatura inglesa y americana. Podemos comprobar los nombres de los clientes, varios de los libros que adquirían y los años que más frecuentaron la biblioteca de Sylvia Beach. Conocemos los libros entregados, los nombres y apellidos (o tan solo los apellidos) y las fechas concretas de expedición. Un tesoro para cualquier fetichista del papel y de los archivos bibliotecarios.

Desde este pequeño rincón, quiero expresar mi ferviente gratitud a la labor de los miembros del “Shakespeare & Company Project” por la labor que han realizado y por su intrínseco respeto por la labor de Sylvia Beach y el refugio intelectual y artístico que construyó ella y prosiguieron Whitman y su hija. Espero que la gratitud expresada sirva para alentar a los miembros del grupo a proseguir con el proyecto y a animar a otros a realizar otros similares.

Los escritores crean refugios para los lectores con sus historias. Pero los escritores también necesitan refugios para crearlas. Las librerías, los cafés, las bibliotecas o los museos forman parte de los rincones donde encuentran el material necesario para escribir. Es algo que no siempre pensamos cuando pensamos en la labor de escribir. No todo depende del talento, sino de la práctica, de encontrar a la gente adecuada en los lugares idóneos y conservarlos cerca. Así, podremos volver siempre que lo necesitemos.

Un pequeño consejo de lector enamorado de los libros: si viajáis a París, deteneos durante un rato en una librería llamada Shakespeare and Company, en la Rue de la Bûcherie 37. Nunca sabemos qué podemos encontrar en el rincón más inesperado de cualquier ciudad.


Fuentes consultadas:

Leone, Alessandro, “¿Qué libros compraban Simone de Beauvoir, Joyce, Hemingway o Lacan en París?”. El País, 19 de mayo de 2020. Consultado el 21 de mayo de 2020.

Mora, Miguel, “George Whitman, el librero parisiense de la generación beat”. El País, 20 de diciembre de 2011. Consultado el 22 de mayo de 2020.

Shakespeare and Company Project, version 1.0.1. Center for Digital Humanities, Princeton University, 2019. https://shakespeareandco.princeton.edu. Consultado el 22 de mayo de 2020.

Vázquez, Cristian, “Shakespeare & Company, la librería de París que no es la misma pero sigue siendo la auténtica”. Letras Libres, 10 de agosto de 2016. Consultado el 22 de mayo de 2020. Accesible en https://www.letraslibres.com/espana-mexico/literatura/shakespeare-and-company-la-libreria-paris-que-no-es-la-misma-pero-sigue-siendo-la-autentica


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